Blog
Mañana es 9 de octubre. Y en Valencia eso no significa solo un día festivo con bandera y paella familiar: significa que a alguien le vas a poner un pañuelo anudado en la mano.
Aquí no esperamos al 14 de febrero. Tenemos el nuestro, es más antiguo, y tiene una ventaja que a nosotros nos parece decisiva: se regala algo que se come y algo que se guarda.
Si has llegado hasta aquí a un día vista, tranquilo. Vamos por partes.
Valencia tiene su propio día de los enamorados
El 9 de octubre se celebra el Día de la Comunitat Valenciana, que conmemora la entrada de Jaume I en la ciudad en 1238. Hasta ahí, historia y bandera.
Pero esa misma fecha es también la festividad de Sant Donís, considerado aquí el patrón de los enamorados. Y por una de esas casualidades afortunadas que tiene la tradición, las dos cosas se fundieron en una sola: un día que es identidad y es amor al mismo tiempo.
De manera que mientras media Europa importaba el 14 de febrero, Valencia llevaba siglos con su propia versión. Más discreta, más de barrio y, si nos permites la parcialidad, bastante mejor pensada.
El regalo que se come y el regalo que se queda
Aquí está lo que hace especial a la Mocadorà y lo que casi nunca se explica bien.
El regalo tiene dos capas. Dentro van los dulces de mazapán, que se comen y desaparecen en cuestión de días. Fuera va el mocador, el pañuelo de tela, que no se come.
Y ese pañuelo se queda.
Hay pañuelos que llevan años en un cajón y todavía recuerdan a la persona que los regaló. Cada 9 de octubre se puede añadir uno nuevo a la colección, y cada uno lleva un nombre y un año pegados detrás. Es, probablemente, la mejor idea que ha tenido nunca una tradición de regalo: una parte efímera que se disfruta ahora y una parte permanente que sobrevive.
Compáralo con un ramo de flores que a los cinco días está en la basura. No hay color.
Las frutillas de mazapán, y lo que representan
Dentro del pañuelo van las figuritas: naranjas, limones, calabacines, berenjenas, higos, zanahorias. Frutas y hortalizas en miniatura, modeladas y pintadas a mano, del tamaño de un dedal.
No son figuras al azar. Representan la fertilidad de la huerta valenciana, que es la despensa de esta tierra desde siempre, y según la tradición recuerdan también los presentes que se ofrecieron a la reina Violant d’Hongria, la esposa de Jaume I.
Es decir: el regalo de enamorados más valenciano que existe te está hablando, a la vez, de amor y de huerta. Muy de aquí.
Si quieres fijarte en la calidad de lo que compras, el dato que importa es la proporción de almendra, y lo explicamos a fondo en lo que dice la ley sobre cuánta almendra lleva el mazapán.
La piuleta y el tronador: los petardos que no se pudieron prohibir
Junto a las frutas van siempre dos piezas alargadas, y son las protagonistas.
La piuleta imita el petardo fino, el que silba. El tronador es el gordo, el que revienta. Las dos envueltas en papel rizado por los extremos, igual que se envolvía la mecha.
Vienen de una prohibición. Cuando se impidió celebrar en la calle la entrada de Jaume I, con sus petardos y su ruido, los confiteros valencianos respondieron de la forma más elegante posible: si no se podían tirar, se comerían.
Es amor y es desobediencia en la misma caja. Por eso insistimos tanto en que una Mocadorà sin piuleta ni tronador no es una Mocadorà: le falta exactamente la parte que explica todo lo demás.
Lo desglosamos pieza a pieza en la mocadorà, qué es cada figura y por qué tienen forma de petardo.
Por qué nos gusta más que el 14 de febrero
Con todo el respeto a febrero, hay tres razones.
Primera: no lo ha diseñado nadie para vender. Esto nació de una prohibición política y de la cabezonería de unos confiteros del siglo XVIII. Ninguna campaña detrás.
Segunda: no es solo para parejas. Una Mocadorà se le regala a la pareja, sí, pero también a la madre, a la hija, a la amiga de toda la vida. El gesto cabe en más sitios.
Tercera: deja algo. Vuelve lo del pañuelo. En febrero se compra algo que se consume. Aquí se construye una colección que dura décadas.
Si lo has dejado para hoy
No eres el único. El 8 de octubre es, cada año, el día de más tráfico en los hornos de Valencia. Unas cuantas cosas prácticas:
Ven con margen y sin una idea demasiado rígida. Hoy y mañana se trabaja con lo que va saliendo. Si tenías en la cabeza una fruta concreta, flexibiliza.
La piuleta y el tronador, primero. Si solo te da tiempo a asegurar una cosa, que sean esas dos. Las frutas se pueden completar con lo que haya.
Si vas a montar el pañuelo tú, extiéndelo en rombo, pon las figuras en el centro en una sola capa, la piuleta y el tronador arriba cruzados, y anuda flojo. El mazapán se marca con nada. Y llévalo en horizontal, nunca colgando.
No lo metas en la nevera esta noche. El frío reseca el mazapán. Sitio fresco, seco y cerrado.
Y si lo recibes mañana, guarda el pañuelo. En serio. Dentro de quince años seguirá ahí.
La Mocadorà de ERASPAN
Llevamos tres generaciones en el número 57 de Guillem de Castro, desde 1945, y el mazapán de Sant Donís es de las elaboraciones del año que más manos piden y menos se han podido acelerar.
Ya puedes encontrar tu Mocadorà artesanal en tienda. Estamos abiertos las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año, así que esta noche también. Si mañana te levantas y te acuerdas de que no la tienes, tampoco pasa nada: aquí hay alguien.
Guillem de Castro, 57, Extramurs. Teléfono 96 394 30 80, WhatsApp 638 427 434.
Preguntas frecuentes sobre Sant Donís
¿Qué se celebra el 9 de octubre en Valencia?
El Día de la Comunitat Valenciana, que conmemora la entrada de Jaume I en Valencia en 1238, y la festividad de Sant Donís, patrón de los enamorados valencianos. Por eso el día tiene a la vez carácter identitario y romántico.
¿Por qué Sant Donís es el San Valentín valenciano?
Porque su festividad coincide con el 9 de octubre y la costumbre asocia esa fecha con el amor. Los enamorados se regalan la Mocadorà, un pañuelo lleno de figuras de mazapán, en lugar de celebrar el 14 de febrero.
¿Qué se regala el 9 de octubre?
La Mocadorà: un pañuelo de tela con dulces de mazapán dentro, que incluye siempre la piuleta y el tronador, con forma de petardo, más un surtido de frutas y hortalizas de mazapán en miniatura.
¿Por qué se regala un pañuelo?
Porque el mazapán se come y desaparece, pero el pañuelo se queda. Es la parte permanente del regalo, y mucha gente conserva los de todos los años como una colección de recuerdos.
¿Solo se regala a la pareja?
No. Aunque es el regalo clásico entre enamorados, también se regala a madres, hijas, amigas y familia. El gesto no está limitado a las parejas.
¿Cómo se conserva el mazapán?
En un sitio fresco y seco, a temperatura ambiente y bien cerrado. Nunca en la nevera, porque el frío lo reseca, y nunca dentro de un coche al sol. Cerrado aguanta varias semanas.
¿Dónde comprar una Mocadorà artesanal en Valencia?
En ERASPAN, calle Guillem de Castro, 57, en Extramurs. Nuestra Mocadorà artesanal ya está disponible en tienda y abrimos las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días del año.
Bon nou d’octubre
Mañana, cuando le des el pañuelo a quien se lo tengas que dar, acuérdate de contarle lo de los petardos prohibidos. Es la mitad del regalo y casi nadie la conoce.
La otra mitad la va a descubrir él solo, dentro de unos años, cuando abra un cajón y encuentre un pañuelo de lunares que todavía se acuerda de ti.
Estamos en calle Guillem de Castro, 57, con el horno encendido toda la noche. Como siempre.