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Panettone artesano: por qué tarda tres días y por qué se enfría colgado boca abajo

EP PANETTONE TODOS1 1 - Obrador Panadería y Pastelería

Es media mañana de octubre y en el obrador ya se habla de diciembre.

Parece pronto. No lo es. El panettone es, con bastante diferencia, la elaboración más larga y más exigente del calendario de una panadería, y quien lo deja para diciembre llega tarde. No por marketing: por biología.

Si alguna vez te has preguntado por qué uno cuesta cinco euros en el supermercado y otro cuarenta en un obrador, la respuesta está entera en el proceso. Vamos a contarlo.

Tres días, no tres horas

Un panettone industrial se hace en cuestión de horas. Levaduras químicas, máquinas, línea de producción. Sale esponjoso, uniforme y barato.

Un panettone artesano se elabora a lo largo de dos o tres días, con una fermentación que se alarga entre cuarenta y ocho y setenta y dos horas.

Esa diferencia no es un capricho de artesano romántico. Es lo que permite que la masa desarrolle aromas, que la miga adquiera su textura característica y que la pieza se conserve tierna durante semanas sin un solo conservante. El tiempo, aquí, hace el trabajo que en la industria hacen los aditivos.

Y durante esos tres días alguien tiene que estar pendiente. Literalmente: el panettone no entiende de turnos ni de fines de semana.

El fermento que hay que alimentar tres veces al día

El corazón del panettone es el lievito madre, la masa madre sólida de tradición italiana. Y es, probablemente, el fermento más exigente que existe en panadería.

No basta con tenerlo vivo. Hay que tenerlo en forma, y eso significa refrescarlo repetidamente antes de usarlo, en ocasiones hasta tres veces en la misma jornada. Cada refresco es harina nueva, agua, amasado y espera.

Además hay que mantenerlo en una franja de temperatura muy concreta, en torno a los veintiséis o veintiocho grados, prácticamente todo el tiempo. Si se enfría, se ralentiza y se desequilibra; si se calienta, se acidifica y arruina el sabor de la pieza final.

Dicho de otro modo: antes de empezar a hacer el panettone hay que dedicar días a poner a punto el fermento que lo va a hacer. Es como entrenar al atleta antes de la carrera.

Si te interesa cómo funciona la fermentación natural y cómo se reconoce, lo desarrollamos a fondo en cómo saber si el pan de masa madre es de verdad.

Por qué se cuelga boca abajo

Esta es la parte que a todo el mundo le sorprende, y es nuestra favorita.

Cuando el panettone sale del horno, se le atraviesan dos pinchos largos por la base y se cuelga boca abajo, invertido, durante horas.

El motivo es puramente estructural. La masa del panettone es extraordinariamente rica en mantequilla y yema, y su miga es ligerísima. Recién horneada, esa estructura todavía no ha terminado de fijarse: está caliente, blanda y llena de aire. Si lo dejas enfriar de pie, su propio peso la vence y la pieza se hunde sobre sí misma. Pierde altura, la miga se apelmaza y se acabó.

Colgado boca abajo, la gravedad juega a favor: mantiene la estructura estirada mientras se enfría y se asienta. Luego ya aguanta sola.

Es un detalle que no se ve, que el cliente nunca presencia y que separa de forma radical a quien hace panettone de quien lo compra hecho.

La miga en hilos: la prueba definitiva

Hay una forma infalible de evaluar un panettone, y no requiere ser pastelero.

No lo cortes. Ábrelo con las manos.

Un panettone artesano bien fermentado se deshilacha. La miga se separa en hebras largas, elásticas, casi como si tirases de un tejido. Es la huella de una fermentación larga y de un gluten muy desarrollado.

Un panettone industrial hace lo contrario: se rompe. Se desmiga, como un bizcocho. Puede estar muy esponjoso y muy bueno, pero no se deshilacha, porque esa estructura en hebras solo la construye el tiempo.

Esa es la prueba. Dos segundos y toda la información.

Cinco señales más, para el mostrador

El aroma. Un panettone de fermentación larga huele incluso cerrado: a mantequilla, a fruta, a fermento. Si no huele a nada hasta que lo abres, algo falta.

La cúpula. Debe estar alta y bien formada, no plana ni hundida. Una cúpula caída suele delatar que se enfrió mal o que la fermentación se quedó corta.

El peso. Sorprende lo ligero que es un buen panettone para su tamaño. Si pesa como un ladrillo, la miga está apelmazada.

La lista de ingredientes. Cuanto más corta, mejor. Harina, mantequilla, huevo, azúcar, masa madre, sal y lo que lleve dentro. Si aparecen emulgentes, conservantes y aromas, ya sabes a qué familia pertenece.

Y la caducidad. Aquí hay un matiz interesante. Un panettone artesano dura semanas sin conservantes, porque la fermentación larga y la riqueza en grasa lo protegen de forma natural. Pero no dura meses. Si la fecha está a medio año vista, hay algo más ahí dentro.

Por qué cuesta lo que cuesta

Es la pregunta inevitable, y merece respuesta directa.

Un panettone artesano puede rondar los treinta, cuarenta o incluso cincuenta euros. Y cuando lo pones al lado de uno de cinco en el lineal del supermercado, la diferencia parece un abuso.

Deja de parecerlo cuando sumas lo que hay detrás: tres días de proceso, un fermento que hay que mantener vivo y a temperatura todo el año, mantequilla y yema de verdad en cantidades que harían palidecer a cualquier departamento de costes, fruta confitada decente, y una tasa de piezas fallidas que en esta elaboración nunca es cero.

A eso hay que añadir el detalle que más encarece: un obrador que hace panettone no puede hacer otras cosas mientras lo hace. Ocupa cámara, ocupa horno, ocupa manos y ocupa noches durante semanas.

No estás pagando un bizcocho de Navidad más caro. Estás pagando otro producto.

Cómo comerlo, para no desaprovecharlo

Templado, nunca frío de nevera. El frío solidifica la mantequilla y mata el aroma. Si lo tienes en un sitio fresco, sácalo un rato antes.

Córtalo en gajos verticales, desde la cúpula hacia la base, como una tarta. Así cada porción lleva su parte de corteza y de miga.

Ábrelo con las manos al menos una vez, aunque luego lo cortes. Por el placer de ver las hebras.

Guárdalo bien cerrado, en su bolsa o en un recipiente hermético, a temperatura ambiente. Se conserva tierno mucho más de lo que la gente imagina.

Y si se te queda seco, no lo tires: el panettone del día siguiente, ligeramente tostado y con un café, está sorprendentemente bien.

La temporada empieza ahora, en Guillem de Castro

Llevamos tres generaciones en el número 57 de Guillem de Castro, desde 1945, con el obrador funcionando las veinticuatro horas de los trescientos sesenta y cinco días del año.

Y cada otoño llega este momento: el calendario dice octubre, pero en el obrador ya se está trabajando para diciembre, porque un producto que necesita tres días por pieza y un fermento mimado durante semanas no se improvisa en el último momento.

Si quieres saber qué estamos preparando este año, lo más rápido es preguntárnoslo directamente. Estamos en calle Guillem de Castro, 57 (Extramurs, 46008 Valencia). Teléfono 96 394 30 80, WhatsApp 638 427 434.

Preguntas frecuentes sobre el panettone artesano

¿Cuánto tarda en hacerse un panettone artesano?

Entre dos y tres días de proceso completo, con una fermentación de cuarenta y ocho a setenta y dos horas. A eso hay que sumar los refrescos previos del fermento, que pueden llevar varios días más.

¿Qué es el lievito madre?

La masa madre sólida de tradición italiana que se usa en el panettone. Hay que refrescarla repetidamente antes de usarla, a veces tres veces en la misma jornada, y mantenerla en torno a los veintiséis o veintiocho grados para que conserve el equilibrio.

¿Por qué se cuelga el panettone boca abajo?

Porque al salir del horno su estructura todavía no se ha fijado y la miga es muy ligera y rica en grasa. De pie, el propio peso la hundiría. Colgado e invertido, la gravedad mantiene la pieza estirada mientras se enfría y se asienta.

¿Cómo distingo un panettone artesano de uno industrial?

Ábrelo con las manos en lugar de cortarlo. El artesano se deshilacha en hebras largas y elásticas; el industrial se desmiga como un bizcocho. Fíjate también en el aroma, en la altura de la cúpula, en lo ligero que resulta y en la longitud de la lista de ingredientes.

¿Por qué el panettone artesano es tan caro?

Por el tiempo, por los ingredientes y por la ocupación del obrador. Tres días por pieza, un fermento que hay que mantener vivo todo el año, mantequilla y yema en gran proporción, y semanas de cámara y horno dedicadas casi en exclusiva a esta elaboración.

¿Cuánto dura un panettone sin conservantes?

Semanas, gracias a la fermentación larga y a la riqueza en grasa, que lo protegen de forma natural. Pero no meses: una caducidad muy lejana suele indicar la presencia de conservantes.

¿Cómo se conserva?

Bien cerrado, en su bolsa o en un recipiente hermético, a temperatura ambiente. Nunca en la nevera, porque el frío solidifica la mantequilla y apaga el aroma.

Ábrelo con las manos

De todo lo que hemos contado aquí, quédate con eso. La próxima vez que tengas un panettone delante, no cojas el cuchillo: tira de él con las dos manos y mira cómo se separa.

Si se deshilacha en hebras, alguien dedicó tres días a eso. Si se desmiga, alguien dedicó tres horas.

Estamos en calle Guillem de Castro, 57, con el horno encendido siempre. Pásate y pregunta por la temporada.